Fisicalidad intangible. Danza y arte digital mediante dispositivos VR. DUST.

Llega a Ciudad de México la obra de arte de experiencia inmersiva DUST de los eslovacos Mária Júdová y Andrej Boleslavsky. La pieza de aproximadamente 4 minutos de duración interna al espectador en un espacio para apreciar de manera diferente las artes performáticas y la danza. No es mirar desde lejos como en un auditorio o teatro, es transitar con nuestro propio cuerpo para acercarse a un mundo intangible que choca y cambia la percepción visual y corporal. Todo esto resultado de una investigación multidisciplinaria. Llega por corto tiempo gracias al Primer Foro Internacional sobre Creatividad, Arte y Cultura Digital, Connecting the Dots. A partir del jueves 20 de septiembre y hasta el domingo 23, puede experimentarse en el Laboratorio de Arte Alameda.

La obra se inspira en la idea de que los seres humanos, en general todo el universo, estamos conformados por polvo de estrellas. Los elementos carbón, nitrógeno, hidrógeno, oxígeno, fósforo, azufre y demás provienen de los corazones de las estrellas, como dice el libro The dust of this planet del profesor estadounidense Eugene Thacker. Aprovechando los posibles alcances de la tecnología digital, trabajan con la percepción del cuerpo, espacio y tiempo dentro de la coexistencia del mundo real, físico, y el digital. Mediante capturas volumétricas de danzantes e imágenes fotogramétricas de la Escuela de Danza Rambert de Londres, crearon el espacio y los cuerpos intangibles. Hay imágenes y videos que pueden consultarse pero la única forma optima para experimentarlo es con lentes de realidad virtual y audífonos. Para realizar la obra utilizaron programas Reality Capture photogrammetry, Blender y VVVV para ajustar la interacción de  interfaz de audio y video del HTC Vive headset (el “casco”), el espacio físico y los gráficos en movimiento en tiempo real.  El trabajo del colectivo ha sido galardonado en la Biennale B3 de Alemania de 2017 y recientemente en el Japan Media Arts Festival.

Tuve la oportunidad de probar la experiencia antes de la inauguración en el Laboratorio de Arte Alameda, el jueves 20 de septiembre. Al estar solo, pude estar en dos sesiones continuas. Inmediatamente rompe la percepción espacial. Por lo general este museo está oscuro, luz tenue. La sala es espaciosa y con pocos elementos. La mesa en el centro con los dispositivos y una proyección en el muro del mundo digital de DUST, a veces con la perspectiva del usuario, a veces desde afuera se ve toda la acción del interior. Esta imagen no es impresionante  por las limitaciones del proyector, se opacan las imágenes, se debilitan. Cambia completamente la impresión al usar el “casco”. Todo es luminoso y muy blanco. Las formas están conformadas por cientos de aristas en movimiento, fugaces, toman formas de un edificio. Estamos en si interior pero podemos ver hacia afuera a través de las estructuras. Es una sensación extraña estar con los danzantes. Puedes estar lejos de ellos o acercarte, intentar tocarlos o atravesarlos. La sensación es como si solo nuestra cabeza pudiere estar en este lugar, podemos ver un poco nuestras manos o piernas igualmente conformadas por aristas fugaces. Es inevitable el querer tocar al hombre o la mujer en movimiento pero no vamos a sentir nada. Rompe la tradicional posición estática de una butaca o una pantalla. Estas dentro con una persona de rostro difuso. 

Estamos frente a las puertas de mundos que los artistas pueden crear con cada vez menos limitaciones para la expresión en el sentido de interactuar com más sentidos como el tacto, el equilibrio o la propiocepción. A pesar de lo desarrollado que es la industria de la publicidad, el entretenimiento y las artes visuales, solo son ventanas. Ya sea el uso de perspectiva, escorzos o ilusiones ópticas de la pintura o dibujo, o la realidad aumentada e interactividad que se han utilizado en tabletas, el cine o los videojuegos. Igualmente pasa con las artes escénicas que por lo general mira de frente o rodea el espectáculo. Aumenta las posibilidades de otras prácticas y técnicas como la escultura o la instalación que para apreciarse a cabalidad hay que moverse en el espacio pero permaneces estáticas o con poca interacción. Aunque faltan detalles por pulir como el cable que conecta el “casco” con las computadoras con el que podrías tropezar, rompe la sensación de lo que tocas y lo que ves, además de que si usas lentes no puedes apreciar la calidad de los gráficos (como yo). Es cuestión de tiempo el perfeccionar los dispositivos. 

Mária Júdová en el Laboratorio de Arte Alameda

Durante la inauguración de la exposición, Mária Júdová explicaba un poco sobre sus proyectos.  El imaginario en segunda dimensión difícilmente puede contener la esencia de la danza. Los dispositivos de realidad virtual pueden recrear la sensación de movimiento, esta es más una experiencia física que visual. Propone ideas para el aprendizaje en actividades kinestésicas como las prácticas de danza en cuanto a perfeccionamiento técnico o creación de coreografías. Un danzante puede estar solo en una sala de y podría con los dispositivos VR practicar con “compañeros”. Júdová continuará en Ciudad de México mostrando otro proyecto de participación colectiva, CAMOUFLAGE durante el festival INMERSIVA en el Centro de Cultura Digital del 27 al 30 de septiembre.  

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